Cuatro palabras son las que me atan a tu recuerdo. Sólo cuatro. Ya no te amo. Duele.
Llegó el olvido a golpear mi corazón y al verte no te reconoció, yo contaba los minutos. Sesenta. Una hora te tomaste, mientras que con monosílabos mezquinos para extender el tiempo de sufrimiento, me dejabas. Recordé los años de engaños, fueron siete.
Uno a uno los conté. No podía creer cómo habías logrado estar a mi lado fingiendo, sin remordimiento alguno, y yo sin saber. Duele.
Hasta que te vi. Fue en la madrugada del sábado veinte de julio. Cinco campanadas daban la hora, las mismas que marcaban tu indecisión. Miedo. Tuviste miedo que te viera cómo lo besabas. Y te vi. Y me quedé pensando ¿cómo seguir adelante después de lo que había pasado, de lo que había visto?
La calle desierta, nuestro auto era el único testigo mudo de tu canallada. Nunca me habías besado así, tus manos lo recorrían acariciándolo una y otra vez descubriéndolo. Duele. A mí ya me conocías. Tus manos, mías. Cuando pegábamos los cuerpos haciendo de los dos, uno. Tres años, los primeros, fueron de amor sensual y eterno. Prometiste.
¿Amor?... qué digo amor. Tal vez nunca lo fue de tu parte. Sólo contaba el mío, incondicional, dando sin esperar.
Recuerdo que riendo te decía: -¿sabés que mi amor va a ser eterno? ¿Querés que te diga cuántos años te amaré así, de la misma forma? Cien.
3 comentarios:
Iris, que intensa manera de exponer ni más ni menos, que el desamor.
¡Muy bueno!
Beso,
Alicia :)
"En el amor, suceden tantas cosas, que nos parecen sin explicación. Como el otoño que desoja el árbol, mi amor por ti, también se desojó. Voy a decirte la verdad desnuda, cuatro palabras que son mi razón..."
Tu cuento trajo a mi mente aquella hermosa y triste canción. Amor y desamor, en la canción y en tu cuento. Por suerte no siempre las cosas son de ese modo.
Bien escrito, Iris.
Ese duele sostenido, ese hasta que te vi, esa calle desierta, y esa falta de todo aquello que ya no es, definitivamente DUELE Iris, hasta que un día como bien marcás en el título, ya no. Sólo el recuerdo queda hasta que de a poco también se desdibuja lo bueno vivido y el desengaño.
Un beso,
Adela
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