jueves, 21 de julio de 2011

RUTINAS INSALUBRES




Utilizando todas las preposiciones
 
Las preposiciones aparecen en el cuento en el siguiente orden:
A, de, con, sobre, vía, entre, durante, hasta, según, por, para, mediante, pro, hacia, so, en, desde, sin, tras, contra, bajo, ante, cabe


Le dije a  Pepín  que se deje  de joder de hacer tanto quilombo cada vez que va a la cancha.
El otro día, llegó con la gorra esa que se pone sobre esa cabezota vacía de ideas todos los domingos, toda salpicada de birra y la camiseta era una mugre. Se ve que estuvo comiendo salchichas  en la combinación que hace vía Temperley, porque estaba toda chorreada de mostaza y  daba asco.
Cuando llegó, se tiró con las patas arriba de la cama entre los almohadones  nuevos, ni se sacó las zapatillas,  y claro, el olor era imbancable. Así quedaron las sábanas...
La verdad no lo aguanto más, o cambia o me voy a la mierda. Además, no me dio ni cinco de bola, ni cuando llegó ni durante la noche,  tirado así nomás arriba de la cama, prendió la tele y se desconectó del mundo  el  muy hijo de puta. Estoy harta.  Siempre que llega, agarra la birra, se chupa dos o tres botellas, los puchos, el diario y ni hola me dice. No sé qué carajo se piensa. Y yo, fregando todo el día como una pelotuda, planchando las camisas para toda la semana, lustrándole los zapatos, acomodándoles las medias, y no sólo las camisas,  hasta los calzoncillos  tengo que doblar como quiere él. Según pasan los meses  todo anda de mal en peor, y sí,  creo que se hace el langa de lunes a viernes. Boluuuudo. Me imagino que debe andar intentando tener una mina. Éste, seguro que anda  atrás como un perrito alzado, como un perrito faldero,  de alguna de las brujas esas, que tiene como secretarias… zorras, estúpidas, se hacen las finas porque escriben en la computadora y seguro que no sirven ni para hervir una papa.  Un  caído del catre Pepín, que seguro que ni se da cuenta de que las minas de las oficinas son  unas turras que se quieren levantar a los jefes por la guita nomás, o para que les aumenten el sueldo mediante algunos favorcitos sabanescos pro bolsillo.   
Me acuerdo de lo que le pasó a Teresa, tanto fregar, tanto laburar en la casa para que todo estuviera piolim para cuando llegaba Roque y un día el forro ni volvió y ni siquiera le avisó un carajo. Al final ella se enteró hacia el final de aquel invierno horrible,  por Kiki que le informó so pretexto de ayudarla a aterrizar, de  que Roque  estaba viviendo con la rubia teñida esa del tercero que tiene los tres pibitos esos que no dejan en paz a nadie, unos malcriados los pendejos. Y sí, desde entonces la pobre  se quedó en pampa y la vía, sin un mango. Si la boluda me hubiera hecho caso, no hubiera largado la peluquería. Pero no, ella lo quería atender a su Roque. Ahí lo tiene ahora. A mí eso no me va a pasar. Donde llegue a tener la precisa de que éste se anda haciendo el gavilán con alguna minita, lo pongo de patitas en la calle, que tanto joder.  A dónde va a ir. Si con lo que gana en la oficina no alcanza para nada, y eso que es jefe, yo le tengo que pedir guita a mi vieja casi todos los meses. Nunca le puedo devolver ni un sope. Si no fuera por la vieja…
Si por lo menos me dejara laburar, alguna changa podría hacer. Aunque sea en el hospital como cuando lo conocí. Yo lo estaba cuidando al viejo de él. ¡Y cómo me gustó cuando lo vi! Quién se iba a imaginar… pensar que hasta rosas me traía los lunes cuando me pasaba a buscar. Flor de zorro resultó.  Y ahora debe estar por llegar, así que se terminó la paz,   voy a prepararle el morfi. Encima si no está todo listo para cuando llega, pone una cara de culo afligido… que con nada se puede comparar, y después nada le viene bien, le empieza a buscar la quinta pata al gato. Ahora le voy a decir otra vez, que en vez de ir a la cancha el domingo, que vayamos al cine, y si no hay plata que vayamos a una plaza, a algún lado, qué se yo, y tras cartón ,  si me dice que va a ir a la cancha igual, le voy a decir que yo también quiero ir, ya sé que conmigo no va a querer ir porque conmigo ni a la esquina,  y si me dice que yo no puedo ir porque va con Peli y con Chocho, le voy a decir que entonces Peli y Chocho, le hagan de sirvienta, qué tanto joder.  No sé lo que va a pasar. Peli y Chocho, las largaron a las jermu, y ahora los dos andan con unas pendejas que viven ahí a la vuelta de lo de Raquel, en la casita esa que tiene los enanos en el jardín contra la Santa Rita, bajo el techo de chapa que les  arregló Pichi. Lo peor es  que Peli tenía dos bepi con Isabel. Chocho tres. Pobre Margarita, ante semejantes circunstancias, quedó media lela. La tuvieron que internar, aunque ahora ya anda mejor, pero está medio dopada. La quieren hacer pasar por loca. Psssss... Lo más lindo que estos se lavaron las manos como Pilatos... Si te he visto ni me acuerdo, y no es que me quiera hacer la erudita,  pero como decía Jenny, cabe la guachada de los tipos, el boludismo hembril.  Me gustó lo de hembril, da para todo.  Al final tenía razón mi vieja cuando me decía que lo que tengo en casa, no vale un céntimo partido en dos,  igual una vez que una se casó ya fue,  una tarda en darse cuenta,  hasta que se cae la ficha,  esa ficha jodida que  al revés o al derecho, muestra clarita como el agua,  cómo es exactamente la vida. Así nomás.


Fin

3 comentarios:

Daniel Angel Ríos dijo...

¡Pobre mina! Por lo frustrada y descontenta que está. No sé cómo será el marido, pero si trabaja en una oficina no creo que use el vocabulario que utiliza ella. Supongo que en la época en que la conoció, la mujer no hablaría así. Quizás por eso el tipo ahora anda buscando levantarse alguna de las secretarias (si eso fuera cierto) y prefiera ir a la cancha antes que salir con su esposa...
¡Claro!, también es posible que ella se haya convertido en lo que es ahora, gracias a su marido. ¡En fin!... cada casa es un mundo y lo que pasa en él lo saben la pareja y Dios, en este último caso si existe y es como lo pintan.
Un cuento que pinta a la perfección el malestar de una mujer que se siente esclava y me parece que seguirá de esa forma hasta el fin de sus días. Es un cuento que habla sobre una realidad de mediados del siglo XX, ¿no? Hoy en día y salvo alguna extraña excepción, no creo que sea posible en el común de la gente.

Iris Leda dijo...

Menos mal que se dio cuenta de todo. Al menos no vive anestesiada. Ahora es cuestión de poner las cosas en su justo lugar. Buenísimo Adeli, te pusiste en la piel del personaje y salió tal y como debe sentir más de una. Bien real. Me super gustó.

Un bf.
Iris.

Nuria dijo...

Adela, el cuento es ¡excelente!
Además, usas muchas palabras del lunfardo, idioma orillero, ¡qué tanto me gusta!
¡Una fiesta!

Besos, ¡feliz finde!
Alicia ;)