No les queda resto para otra jugada.
Se torció el camino....se dio vuelta el viento.
Les pudo el fracaso y el resentimiento
y hoy son dos ejércitos en retirada
Desamor. J.M.Serrat
Se torció el camino....se dio vuelta el viento.
Les pudo el fracaso y el resentimiento
y hoy son dos ejércitos en retirada
Desamor. J.M.Serrat
Por amor, pasión, deseo, capricho, confusión, despecho, inexperiencia, afinidad, necesidad, conveniencia, aburrimiento, obligación, por la fiesta; por la ceremonia religiosa, porque ya es hora los amigos ya lo hicieron, porque la mujer está embarazada; para experimentar ser el primero del grupo, para figurar, para encontrar un sentido a la vida, mitigar la soledad, respetar el mandato social, cumplir el sacramento, ascender de clase, modificar el estado civil, ir de luna de miel y liberarse de los padres, para diseñar un proyecto en común, heredar, tener casa nueva, hacer el amor, dar, recibir, dar y recibir, compartir, sentirse seguro, proteger, no quedarse solteros, ocultar la homosexualidad, poseer al otro, controlar, dominar, tener hijos, cumplir etapas, satisfacer las necesidades del otro, consumar una promesa, no hacer sufrir, impresionar… en el planeta Tierra, un día soleado, nublado, de lluvia, borrascoso, en verano, en otoño , en invierno , en primavera, en enero febrero marzo abril mayo junio julio agosto septiembre octubre noviembre diciembre, en el hemisferio sur, en el hemisferio norte, en Oriente u Occidente, durante la mañana, la tarde, la noche , se casan mediante un único rito y aceptan y prometen amarse y respetarse hasta la muerte.
El hombre no separe lo que Dios ha unido. Han elegido con certeza y se han comprometido. Ilusiones invencibles van muriendo con el devenir de la vida y mutando aquel presente inequívoco en un futuro incierto. “El hombre no separe lo que dios ha unido”. ¿Y quién es Dios? ¿Y qué sabe? ¿Qué sabe del amor? ¿Qué sabe de la pasión? ¿Qué sabe de la vida cotidiana? ¿Qué sabe de querer y no querer al mismo tiempo? ¿Qué sabe de los cambios? La brisa los acariciaba entonces, ahora los golpea; el amanecer, el día, la tarde, el crepúsculo, la noche, el sol, las estrellas, la luna, los iluminaba entonces, ahora los opaca. Las variables del tiempo y el sol sigue saliendo pero ya no es tibio, ahora pega y congela. Inminente la ruptura, el hombre sí, separa lo que Dios no logrará unir.
Y sufren y lloran y ríen y sienten y odian y aman y quieren morir y quieren vivir, dejan de sufrir y dejan de llorar y dejan de reír y dejan de sentir y dejan de odiar y dejan de amar. Y viven.
Y desean hacer lo que no hicieron y lo hacen, recuperan el tiempo perdido, le reprochan a la vida lo que les quitó, y sufren, y diseñan la cuadrícula de la vida como un tablero de ajedrez y completan los sesenta y cuatro escaques con una actividad, y visitan a la madre, y telefonean a los amigos, y frecuentan amistades de la infancia, del secundario, de la facultad, del club, y se resienten con las mujeres, y buscan mujeres disímiles en extremo de aquella que habían elegido para toda la vida, y pierden el interés por todo, y ya no se afeitan, y no se concentran en las tareas, y llegan tarde al trabajo, y se levantan temprano, y van al gimnasio y al nutricionista para bajar de peso, –adquiere un sentido esencial la vida sana–, y asisten a cursos variados y trabajan doce o catorce horas, o se hacen adictos a la televisión y se obstinan en vivir al revés de cómo lo hacían. Y viven.
Y habitan algunos, ahora, en departamentos pequeños que convierten en bulín; desnudo el único ventanal, invadido el living por la ausencia de muebles, insistentes gotean las canillas, extrañan las paredes la compañía de los cuadros que no llegan. Camisas y medias amontonadas, café en saquitos, y té, y agua mineral, y yerba, azúcar, y el mate y la bombilla, y dos tazas, y dos platos, y pocos cubiertos, y una vieja cacerola de aluminio y una pava y la ducha no funciona, una toalla, un toallón, y la cama estática sin tender mira en el vacío del pequeño ambiente con olor a nada. Y viven.
Y otros retienen el que solía ser el hogar conyugal. Las pinturas de Venecia, los cortinados con sus finos matices, los cubiertos de plata, la vajilla de porcelana, las toallas aterciopeladas, las sábanas impecables, las plantas crecen, germinan unas nuevas, la cocina del té con limón y bizcochuelo de naranja, Serrat al atardecer, y María que llega cada día de lunes a sábado de ocho a quince, y aspira las alfombras, y corre los cortinados, y limpia los vidrios, y tiende la cama, y repasa los muebles, y riega las plantas y respira la casa. Y no ha cambiado la casa, sólo el señor ha cambiado desde que la señora no está. Y viven.
Y otros se albergan en la grisedad de un cuarto de hotel, un baño al fondo compartido, no caben las perchas en el placard, indiscreto el espejo lo interroga por su destino, y, opaca la luz de la lámpara desparrama rayos que derrumban libros aburridos al costado de la cama, marchitas las fotos de los niños, los clasificados de los diarios, lapiceras, un cesto de papeles repleto. Piensa y despiensa recuerdos. Y viven.
Y otros se alojan transitoriamente en la casa de la madre. Que comprende, escucha, consuela, cansa, reta, ilusiona, desconsuela, reprocha, alienta, explica, lava la ropa, prepara la comida, tiende la mesa y con cariño siempre lo espera, porque es la madre. Y viven.
Y otros adquieren una vivienda llena de luces y matices, cortan el césped los fines de semana, riegan, cantan. Y mientras silban colocan fotos de tiempos vividos con sus padres, sus hermanos, sus hijos, su ex, o visten las paredes con cuadros sin sentido que compran para darle un poco de color a la morada. O no visten las paredes. Y viven.
Y vuelven a sufrir, y vuelven a llorar, y vuelven a reír y vuelven a sentir y vuelven a odiar y vuelven a amar. Y viven...
Fin
3 comentarios:
¡Excelente! Pinceladas sobre las distintas situaciones en la vida del hombre genérico.
Tanto se disfruta, tanto se sufre.
Mientras la vida, nos aborda siempre con una luz que no nos resulta igual a la que hubo ayer, o a la que se ausentará mañana.
Besos,
Alicia.
Sin dudas amiga tu inteligencia emocional es única, poder a ver en todos los hombres simplemente al HOMBRE, ese que vive, más allà del dolor, de los fracasos, de la felicidad del amor... simplemente VIVE!!! que no es poco...
me ha encantado... tiene sangre este cuento!
besos,
Descarnado. Estremecedor. Parece que hubiera un único e inevitable destino. El desafío es encontrar una nueva razón por la que vivir, y siempre hay alguna. Muy bien escrito. Me encantó.
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