martes, 12 de julio de 2011

EL BOLSO MARRÓN


De pronto, como surgida de la nada, su presencia interrumpe la tranquilidad de la tarde.
Nerviosa mira a su alrededor. Avanza, retrocede, busca un lugar. Nada especial en su aspecto, sólo llama la atención un bolso que protege contra su cuerpo.

No se podría asegurar si lo tenía cuando salió de la ciudad. Es un bolso común de gamuza marrón, pero a juzgar por la tensión con que lo aprieta, se deduce que su contenido es extraordinario.

Emma Mollet es una mujer joven y bonita. Sus ojos, de un azul profundo, miran hacia ambos lados, desconfiados.
Tiene miedo hasta de parpadear por temor a que en una milésima de segundo, alguien le arrebate el bolso.

Sabe que muchos asesinarían sin piedad por tenerlo; la vida de miles, millones, depende de él. Ella misma corre peligro de muerte, presiente una puñalada por la espalda, o un disparo en medio del pecho.
Es por eso que cuando salió de la universidad, cargó su revolver plateado treinta y ocho guardándolo con cuidado.

Emma conduce su auto por sinuosos caminos, lejos de su querida ciudad. Se dirige a la isla de Melee; sólo allí se sentirá segura y sin temor. Cuando llega a la estación, abandona su auto en el estacionamiento dispuesta a tomar el tren, ya tiene su pasaje.

Sube, busca su camarote y se instala. En ese preciso instante aparecen dos desconocidos que sin darle tiempo a reaccionar, la toman por el cuello y le aplican una puñalada en el estómago, el dolor hace que Emma suelte el bolso, uno de ellos lo levanta.
Abandonan a la mujer desangrándose y corren hasta el último vagón.

Los hombres cierran la puerta y se disponen, no sin temor, a revisar el bolso. Antes de abrirlo se miran con la certeza de que a partir del momento en que lo hagan, ambos morirán.

Uno de ellos, espía su contenido. Lo cierra bruscamente al tiempo que extrae una pistola; mira a su amigo, tal vez deseando ese final y no otro. Pone el arma en la sien de este que baja la vista, pero su rostro esboza una trágica sonrisa y aprieta el gatillo. La sangre tiñe su cara y la de su amigo que cae pesadamente al tiempo que la sirena del tren emite un largo gemido.

Mira el cuerpo inerte con tristeza. Toma el bolso entre sus manos y observa su contenido. Sus ojos pierden compostura, el sudor recorre su cuerpo mientras la palidez de la muerte se apodera de él.

Observa el arma humeante que aún está en su mano y sin pensarlo la acerca a su boca. Sus ojos como poseídos, siguen fijos en el bolso marrón que yace sobre la mesa, en tanto que del mismo comienza a asomar un objeto sin forma ni color que se expande pulsante y húmedo…

El tren avanza veloz sobre las vías, cuando se escucha el segundo disparo.

7 comentarios:

Adela Inés Alonso dijo...

Emma Mollet…Me encanta el nombre de la protagonista, y cómo has descripto, el afán de protección “lo peligroso” que al mismo tiempo la pone en peligro. Hay adrenalina de espionaje, la siembra de la duda latiendo, sobre cuál será el contenido de esa cartera, que atrae, hasta la muerte. Pide a gritos continuación, Iris.
Un beso,
Adela

Iris Leda dijo...

Gracias Adeli, este es un cuento que tiene unos años, es posible que Daniel lo recuerde, pero quería estrenar el blog.

Un bf.
Iris.

Nuria dijo...

Iris, no conocía este cuento. Me atrapó. Estoy con Adela, merece una continuación.
¡Me gustó mucho!
Beso,
Alicia.

Mercedes Raquel dijo...

volver a leer este cuento me ha encantado...
aqui conoci a la IRIS que cuenta tramas donde el peligro esta por de más de bien armado...
gracias por subirlo.
besos.

TERESITA dijo...

IRIS ME MARAVILLA LEER ESTAS COSAS TRAMADAS CON TANTO SUSPENSO E IMAGINACIÓN- TE FELICITO
ABRAZOS TERESITA

Daniel Angel Ríos dijo...

Claro que recuerdo el cuento. Ciencia ficción pura. Me gustó antes y me gusta ahora, porque atrapa y todo el tiempo te hace pensar qué demonios hay en ese bolso. Merece una continuación, como dice Nuria.

Alicia dijo...

Iris, ¡¡¡este cuento!!! cuántos recuerdos de nuestra primera época en LNOL. Gracias por subirlo, pronto estaré en este nuevo barco propuesto por Daniel. Un beso muy cariñoso!