Ante ¡tanta inmoralidad!, Celestina, estaba furiosa. Salió de la pieza, así nomás como estaba, con los ruleros adornándole la cabeza. Durante su corta caminata hacia el zaguán, entre puteadas e improperios varios, se dirigió hacia a la puerta cancel. Hasta allí, había llegado a enfrentarla. Para cachetearla iba; sí, por el comportamiento de esa; que si cabe, además estaba en contra de los principios que se respetaban entre las personas que allí se encontraban.
Por lo bajo maldijo a Emilia, y desde lo más profundo de su corazón pensó que mediante su buena fe, y en pro de lograr mantener a la familia unida, la había aceptado; so palabra que cumpliera con lo pactado. Según a ella le pareció, su compañera de oficio, sin tener código alguno, la había traicionado. ¡Sobre su cadáver le iba a sacar, justo al mejor cliente!, ¡al más bonito! Al llegar al zaguán y tras dar un par de pasos más, se asomó al portón y salió a la calle. Vía un fenomenal golpe, le dobló la cara a la ya maltrecha Emilia, cuyo cliente, se había ido sin pagar.
Una vez aclarado que el tipo en cuestión -el golpeador-, era otro y no el intocable amor de Celestina, las chicas se amigaron.
Unos minutos antes…
Tina, como le decían, consumida por los celos había ido a buscar a Emilia, sin terminar de vestirse.
Le faltaba ponerse su atuendo, que para esa ocasión sería el de colegiala, y peinarse acorde al rol.
Mucho no le importó, gajes del oficio; sólo le incomodó el intenso frío y el viento helado que se sacudió sobre su madura desnudez.
Nota: La imagen, es una reproducción de Salvador Dalí: Composición satírica.

3 comentarios:
Celos y malos entendidos, los hay en todo ámbito.
Muy bien armado el cuento de las preposiciones.
Las broncas y los celos desnudando un tipo de personalidad, insegura creo, que siempre se agrava más y no sé por qué cuando el/la involucrado/a, es del otro género, como si fuera un trofeo por el que se pelea.
Muy bueno Ali,
Un beso
Adela
Buen uso de las preposiciones en este excelente relato Ali.
Un bf.
Iris.
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