lunes, 15 de agosto de 2011

SOBRE BUENOS AIRES UN SABADO MAS

El ómnibus detenido en un hotel de Retiro espera a las casi treinta mujeres españolas que llegaron a Buenos Aires para participar del IIº Congreso por los Derechos Cívicos de la Mujer. Habían contratado para esa tarde de sábado, una visita guiada a la bóveda del Cementerio de la Recoleta dónde descansan los restos de María Eva Duarte.

Ubicadas las damas en sus respectivos asientos, la guía tomo el micrófono y dijo:

-Hola Buenas tardes. Les doy la bienvenida a Buenos Aires. Yo soy Nancy , el es Mario y las voy a acompañar al Cementerio de la Recoleta para ver la Bóveda 42 de Evita, como la llamamos los argentinos y el mundo.

Entonces el bus se llena de tango. Por sobre los acordes del bandoneón que perteneció al Gordo Troilo, y que los hace el mismo Piazzolla, se escucha la voz de Eladia:

ARGENTINA - BUENOS AIRES
“Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
Cuando le dije; Adiós “Nonino.”

El ómnibus tomó hacia el centro y dobló por Balcarce .
-Esta es la Plaza de Mayo y a la derecha la Casa Rosada - dijo la guía.
-¡Ese es el balcón de Evita! -exclamó una pasajera y entonces, con voz preciosa y buen acento español comenzó a cantar:

“No llores por mi Argentina,
mi alma está contigo.
Mi vida entera te la dedico
no te alejes, te necesito...”

A Evita la vi en el año 47 en la Plaza Oriente de Madrid -dijo una mujer mayor -y agregó -siempre recuerdo cuando le contestó a la señora del caudillo “su marido no es un gobernante por los votos del Pueblo sino por imposición de una victoria”
Solo se animó a romper el silencio una de las señoras al preguntar mirando la Plaza de Mayo vacía -¿Y las Madres? -Los jueves -respondió Nancy, -pero no se olviden que ahora vivimos en democracia...ya casi no vienen...
-¡Pues si, que esas mujeres tenían coraje ...y otra cosa! -exclamó la española.

El bus dobló por la calle México. -Esa era la Biblioteca Nacional -señaló la guía -Jorge Luis Borges fue su director durante muchos años y precisamente allí escribió su poema “Dones,” cuando resignado se dio cuenta que se estaba quedando ciego...
Nancy tenía sus ojos azules abrillantados cuando en un susurro, casi para sí, recitó;

“Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.”
“De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas en su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos,
que perecieron en Alejandría”.

Recorrió el bus la calle Junín hasta detenerse en el 1760. -Bien, aquí estamos señoras, en el cementerio de la Recoleta. Construido sobre tierras donadas por Juan de Garay, segundo fundador de la ciudad de Buenos Aires a Rodrigo Ortiz de Zárate. Luego se instaló aquí el convento de los frailes recoletos...
–Sí, Descansen en Paz – le tradujo a una española que leía en latín “Resquiescant in Pace” por encima de su hombro.
Cuando quiso retomar el relato ya las mujeres entraban al cementerio.
Avanzaron por la calle central sin detenerse ante el Cristo Redentor. Algunas se persignaron.

Esta bóveda de enfrente pertenece a la familia Roverano -dijo Nancy -allí pueden ver la escultura que representa a un joven inmigrante, uno de los tantos que poblaron Argentina.
-Parece un gallego, ¿Roverano era español ? preguntó una señora. -No lo sé - dijo la guía -pero en Buenos Aires hay un pasaje llamado Roverano y está en la Avenida de Mayo. Ese es un paseo que les recomiendo hacer -agregó -caminar por la más española de todas las avenidas.

-Finalmente el féretro con el cuerpo trashumante de Evita descansa aquí, en Argentina -dijo Nancy -en la bóveda 42, que pertenece a su familia.

Permanecieron un instante en absoluto silencio. Después algunas rezaron el Padre Nuestro y el Ave María al mismo tiempo que colocaban flores rojas y amarillas y celestes y blancas.
Con sincera devoción cada una tocó con sus manos la imagen de Evita, tal como lo hacen los peregrinos en Santiago de Compostela tocando la estatua del Santo.

Una de las mujeres preguntó: - ¿Hay fantasmas en el cementerio?
-Sí señora -respondió Nancy -pero no por esta zona. ¿Vamos saliendo?

Otra vez en el bus un tango de la gata Varela, que se deja y no se deja, dice con su voz grave como un do de bandoneón ;

Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera
Ya moja el aire su pincel
y hace con él la primavera
¿Pero qué?
si están tus cosas pero tú no estás
porque eres algo para todos, ya
como un desnudo de vidriera...
¡Luche a tu lado, para ti,
por Dios y te perdí!

El bus enfila hacia el bajo.
Dobla por Leandro N. Alem hacia el hotel.

En un paredón escrito con gruesas letras en tinta negra se lee: “Viva el Che”. Y con tinta roja, roja en otro “Todo está guardado en la memoria”.

Mientras el último tango dice:

“Arranco la cinta del último atado
y un aire pesado me anuncia humedad,
mientras a mi lado desfila la gente
que asalta Corrientes un sábado más.

Un sábado más, un sábado más,
sobre Buenos Aires un sábado más.
Un sábado más, un sábado más
sobre Buenos Aires un sábado más.”
-------------------------------------------------------------------------------------------
“Adios Nonino” Tango. “ No llores por mi Argentina”.
Música: Astor Piazzolla. Tim Rice – Andrew Lloyd Webber.
Letra: Eladia Blázquez.

“Dones”. “Afiches” Tango .
Jorge Luis Borges. Música: Atilio Stampone.
Letra: Homero Expósito.
“Un sábado más” Tango.
Música: Chico Novarro.
Letra; Chico Novarro.

4 comentarios:

Nuria dijo...

Jorge, me gustó tu escrito, sumado a que me agrada la música. El tango me encanta.
¡Muy bueno!

Cariños,
Alicia.

Adela Inés Alonso dijo...

Un sábado más de Buenos Aires, muy bien pintado Jorge. La simultaneidad de paisajes, de calles, historias, nativos y extranjeros de quienes se escuchan las voces, combinando con intertextos que creo, mejor elegidos no podrían haber sido entre esos ires y venires de los tiempos.
Suena tu cuento y se ve.

Un beso,
Adela

Daniel Angel Ríos dijo...

Muy bueno y porteño lo que has escrito. Musical, poético y verdadero, porque las letras de la poesía en general, y las del tango en particular, nos cuentan la vida, como se la cuentan con cada cosa que ven mientras recorren la ciudad, a las españolas de tu historia.
Felicitaciones.

Iris Leda dijo...

Excelente texto Jorge. Bien pensado el intercalado de la poesía en forma de tango y Borges y... todo. Me super gustó este paseo.


Un bf.
Iris.