martes, 16 de agosto de 2011

BIBLIOTECAS...

EL SOCIO

Los faros de un automóvil cortaron como navaja recién afilada la espesa negrura de la medianoche. Repentinamente…
-¿Qué fue eso?
El solitario y asustado conductor le imprimió velocidad al vehículo, y se perdió en el horizonte de la carretera que cruzaba Dange.
Al día siguiente, un vecino del pueblo apareció muerto a dentelladas atacado por un animal que evidentemente no era de la zona.
Hacía tiempo que allí venían sucediendo cosas extrañas: una niña desapareció tras las puertas de su placard; alguien vio a tres mosqueteros esperando turno para batirse a duelo con un joven atrevido; los molinos de la campiña aparecieron dañados; ahora aquella muerte horrible.
Días después, el bibliotecario del pueblo corrió a la comisaría espantado. Ocurría que se había dado cuenta de que los ejemplares de Alicia en el País de las Maravillas, Los Tres Mosqueteros, Don Quijote, y El Hombre Lobo; misteriosamente estaban en blanco. A su turno los había llevado un socio de la biblioteca. Alguien recién llegado a Dange. Un hombre extraño que acababa de retirar un ejemplar de Dr. Jekyll y Mr. Hyde…
                                                                              

EL ABUELO MAXIMINO

                Maximino era un hombre anciano. Viudo; elegante; culto. En otros tiempos alcanzó buena posición económica y social, pero lo empobreció cierta decadencia en la economía de su país. Así pues, sus hijos emigraron y sus nietos sólo fueron vocecitas en el teléfono, y un álbum colmado de fotografías.
Solitario concurrente de la biblioteca de su ciudad, un buen día apareció allí de la mano de un chico de alrededor de 11 años, que jamás dejaría de acompañarlo.
            Tres veces a la semana se encontraban en la puerta de la biblioteca, y una vez adentro, Maximino ponía varios libros ante los ojos del jovencito. Una hora después, se despedían en las escalinatas de la calle.
            Ayer, con 18 años, el muchacho entró solo a la biblioteca…
-¡Hola, Nahuel! -saludó el bibliotecario- ¿Hoy no vino don Maximino?
-No... Falleció el martes.                                    
-¡Oh!... ¡Cuánto lo siento!... Es dolorosa la muerte de los abuelos.
-Yo lo llamaba abuelo pero no era mi abuelo, señor, aunque me duele igual. Fue más importante que el padre de mi padre. El abuelo Maximino… me enseñó a leer.

                                                                  
ASESINO SERIAL
        
            Mabel, Andrea, Ana… todas violadas y estranguladas. Un psicópata homicida de prostitutas andaba suelto, y la policía lo buscaba intensamente.
            El caso se complicó cuando fue ultimada una alumna del normal 23, y terminó de enredarse con las sucesivas muertes de: la esposa del intendente, la farmacéutica, la solterona dueña del locutorio, y la presidenta de la Comisión de Madres de la Sociedad de Fomento.
            Las vidas de las víctimas no guardaban similitud; la pesquisa estaba estancada; y el terror se instaló entre las mujeres del pueblo.
            Un nuevo crimen aportó la primera pista. Lo último que hizo la víctima fue ir a la biblioteca para devolver un libro, que por ser discreto, su amante el bibliotecario no registró como retirado por ella, pero, al revisar éste la ficha de aquel volumen, comprobó atónito que bien podría ser el listado cronológico de las víctimas del asesino serial…
            Haciendo de señuelo, una mujer policía se llevó hoy el libro fatídico, y comenzó la caza del “lobo”. La última muerte era la de sor Encarnación, y la obra en cuestión… El Kamasutra.

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¡Hasta el próximo cuento!

3 comentarios:

Adela Inés Alonso dijo...

Tres cuentos bien diferentes rondando entre libros. Creo, que hasta podrían ser historias en simultáneo de diferentes vidas y entonces puntos de vista diversos de la realidad de un mismo lugar.Sí. como la vida.
Quizá nada has dicho , y, todo sucede en Dange. (A ese recién llegado hay que investigarlo rápidamente quizá, es el asesino de las chicas…) La cuestión del hombre lobo…, Kamasutra y sor Encarnación. Hay mucho material no como para semiplena prueba, pero… casi casi.
En paralelo me encantó la historia de Maximino y su nieto postizo. Una elección sobre cómo utilizamos el tiempo en nuestra vida. Que es tan corta.
Muy enlazadas para mí estas tres historias Daniel. Y la que más más me gustó es la del abuelo.
Un beso,
Adela

Nuria dijo...

¡Buenísima idea!, Historias amenas que invitan a leer.

Beso,
Ali

Iris Leda dijo...

Tres relatos que no se parecen en nada, sin embargo los tres te enganchan hasta el final. Me encantan estos cuentos cortos tan completos. Te felicito Daniel.

Un bf.

Iris.