lunes, 8 de agosto de 2011

DE ANIMALES...

Despelote a bordo
-No sirve como vigía. La jirafa tiene el cuello largo pero es muda, chancho.
-Tiene razón, zorro. ¿Quién podrá encargarse, entonces?
-¡El rinoceronte! -propuso alguien.
-¡Iiiiiiiiiiijijijijijji! -rió el caballo- ¡Usted le hace honor a su especie, burro! ¡El gordo va a partir el palo mayor!
-¿Pensó en alguien? -preguntó el camello al sapo.
-¡Bah! -saltó la liebre- Si esperás algo de él estás jorobado.
-¡Ya sé! -gritó uno- Que sea el vampiro. Es liviano y no necesita subir por la escalera.
-¡Qué decís, atolondrado! Razoná. El vampiro es chicato.
-¡Vos cerrá el pico, pajarraco!
-¡Mono! ¡Tucán! No peleen -exhortó el gato- ¡No íbamos a reñir! Seamos fieles a nuestras pautas.
-¡Fiel soy yo! -Dijo el perro.
-Opine usted -pidió el colibrí.
-Mi memoria de elefante no guarda a nadie apto para desempeñarse en tal tarea.
-Yo creo-sugirió el buey que se estaba lamiendo solo en un costado de la cubierta- que esto tiene que decidirlo el jefe.
            En eso...
-¿Qué sucede aquí? -protestó Noé al ver tanto alboroto- Cada uno a su lugar, y usted, señor lince. ¡Al carajo1!
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1 Carajo: En marinería, sitio alto en un palo de la nave, desde donde se otea el horizonte.


MONERÍAS

-¡En esta selva hay un espía! -gritaba el chimpancé trepado a un árbol.
            El león levantó una ceja, molesto porque los alaridos lo sacaron de su siesta, y le dijo...
-La próxima vez que me despiertes te almuerzo. ¿Entendiste?
-¡Está bien! Pero insisto, hay un espía.
-¿Un espía aquí? ¿Para qué? ¿Quién?
-Tienen que averiguarlo, porque algo malo va a sucederle a los animales de esta selva.
-¡Bah!... ¡No molestes, agitador!
            El bochinche provocó la curiosidad de otros selváticos, que paulatinamente fueron arrimándose. Primero la jirafa, que nada dijo, y después el hipopótamo, que bostezó aburrido; la hiena, que rió burlándose; el elefante, que puso trompa; la cebra, que acusó al mono de rayado; y así llegaron el rinoceronte, el búfalo, y muchos más.
-¡Aquí hay un espía!, y algo malo les va ocurrir a los animales -insistió el mono e hizo una seña confusa.
            En ese instante, aparecieron cien cazadores y se llevaron a todos los curiosos, dejándole quinientos kilos de bananas al primate, que muerto de risa y dando volteretas aún gritaba...
-¡En esta selva hay un espía!

LA ESTRELLA, EL estanciero,
Y EL SEMENTAL NEGRO
  
SÁBADO         
                              
            Número 1: joven vedette; estrella mediática; escultural (bisturí); ojos verdes (lentes de contacto); rubia (tintura).
            Número 2: cincuentón; bajito; abdomen incipiente; adinerado y estanciero.
            Número 3: vago, noctámbulo; musculoso; joven y negro Para el sexo; un semental.
            El número 2, con flores y una joya; logró que la número 1 accediera a conocerlo a la salida del teatro. Allí esperaba.
            La número 1, iba provocativa, “envasada al vacío” en su vestido rojo.
            El número 3, merodeaba buscando sexo. Descuidado, derribó un tacho de basura cuando llegaba la número 1, quien repentinamente, le dio un sonoro bofetón al número 2, retirándose ofendida sin escuchar explicaciones.
                                                                   
DOMINGO                                                                 
                                                                           
            El número 2 desayuna en la estancia, leyendo un diario con su fotografía en primera plana. No lo irrita el sopapo, sino el humillante vuelo de su peluquín.
            A pocos metros, el número 3 bebe leche fresca. La noche anterior, aprovechó el revuelo para subirse sigilosamente al auto del número 2, quien antes, al verlo voltear el tacho de basura, había exclamado: “¡¿Qué haces gato?!”
            ¡En fin!... ¡Cosas de estrella, estanciero, y gatito vagabundo!
 
VERANEO EN DEVOTO

          Los Bernardi llegaban de veraneo al caserón de Devoto. El pastor belga no salió a recibirlos ni a querer mordisquear las patas del tordillo que tiraba del carruaje.
-Lo encontré muerto anoche entre la ligustrina  -informó el casero- Apuñalado. Había un reguero ´e sangre viniendo del lao del hospitalito.
            El llanto de Marujita que empezó en el jardín, terminó después al consuelo de su abuela. La niña había hablado de Negrito todo el viaje, y de si jugaría con la muñeca de trapo que ella le había dado en las últimas vacaciones.
            Dos semanas más tarde, los Bernardi emprendían el regreso. Marujita volvía con la muñeca. La charla durante el viaje fue sobre los ladrones que habían asolado la zona quince días atrás, asaltando a varios vecinos. Los milicos les habían echado el guante gracias a que uno de los cacos resultó herido durante el raíd delictivo. El sujeto terminó muriendo en el hospitalito, al que llegó casi desangrado por una dentellada en su cuello. Entre los objetos que la policía recuperó, había una conocida y mordisqueada muñeca de trapo.


ESTRELLA DEL CIRCO HAY UNA SOLA
                                     
            Y se armó la discusión entre los protagonistas de la noche.
-¡Soy la estrella del circo! -decía el elefante- Bailo, pateo una pelota, y puedo pararme sobre ese taburete donde apenas caben mis patas.
-¡La estrella soy yo! -repuso el caballo-, que corro alrededor de la pista con mis crines al viento, cuidando a la amazona para que no se caiga. Además, soy el más hermoso.
-¡La gente viene por mí! -gritó el mono saltando sin parar-. El más divertido y la única estrella.
-¿Y quién hace mejores pruebas que el oso? ¡Eh! -el gigantón fanfarroneaba hablando en tercera persona- ¡Nadie!
-Miren mis garras, mi fuerza -bramó el león-. Todos me temen, y al domador no me lo como por lástima. Yo soy la estrella máxima.
            Repentinamente, entró la amazona del circo. Rubia, con su látigo, su chaqueta roja y sus piernas largas. Ojos celestes, noventa sesenta noventa... Todos callaron, hasta que...
-¡Cosita de papito! -exclamó el perro equilibrista, y sugirió- Aquí la única estrella es Susanita, muchachos, así que pongamos música y que empiece de una vez el baile de disfraces... ¡Suuuusiiiiiiiii!... ¡Guau, guau!

MÁS ALLÁ DE LA MONTAÑA

              El sol parecía un medallón de fuego, y en la estepa, comer significaba para las maras del clan que comandaba Lonco, una continua competencia con guanacos y ñandúes, agravada por la mortal presencia de zorros. Cuando el joven Gunei propuso emigrar más allá de la montaña Mahuida, Lonco no aceptó, pues Jaña -la consejera- predijo desgracias mayores. Gunei decidió entonces partir solo, pero otros jóvenes resolvieron seguirlo. Construyeron carretas, y tras meses de camino llegaron a la cima de Mahuida. Desde allí vieron el mar en el horizonte, y un vergel al pié de la montaña.
            Asentados en su nuevo hogar, cierta vez, Gunei escuchó a varias hembras charlar preocupadas, y preguntó qué ocurría...
-Pensábamos en nuestra suerte si esta tierra se volviese estepa -respondió Mapu, recordando que días antes, un Uñún había contado sobre la extinción del clan de Lonco.
-En la cima de Mahuida vimos a las aguas grandes, ¿verdad? -contestó Gunei sonriendo- ¡Pues bien!... Si esta tierra se volviese estepa, construiríamos una enorme chaica.
-¿Para qué? -preguntó Peuma desorientada.                                                        
-Para saber qué hay... más allá del mar.                                          
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~Mara, o liebre criolla: uno de los herbívoros más escasos de la Patagonia. Supera los 10 kg. de peso, y mide entre 69 y 75 cm.
~En idioma mapuche: lonco (cabeza), gunei (astuto), mahuida (montaña), jaña (respuesta), mapu (país, tierra, lugar), uñún (ave), chaica (balsa), peuma (ilusión).
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¡Hasta el próximo cuento!

3 comentarios:

Iris Leda dijo...

Abrieron el zoológico y tu imaginación al mismo tiempo. Me encantaron estos cuentos animalescos y tu creatividad sin límite Daniel.
Buenísimos todos.


Un bf.

Iris.

Adela Inés Alonso dijo...

Ya mismo quiero la receta.¿Qué ha de beberse para desarrollar tanta imaginación Daniel?
En "Más allá de la Montaña" se nota otro tono. Un tono que me encantó, lo percibí escrito con el corazón. Quizá la música de las palabras elegidas con el paisaje acompañándolas, desde ese sol de fuego, hasta más allá del mar.

Un beso,
Adela

Nuria dijo...

¡Qué bueno! Muy creativo.

Cariños,
Alicia.