sábado, 30 de julio de 2011

LA GLORIOSA ACADEMIA RACING CLUB

     
                              Estimadísima Gente,
                              En tren de decir verdades,
                              Yo, les puedo comentar,
                              Que la GLORIOSA ACADEMIA

                              Puede jugar hasta sin agua tomar.
                              Por más que la canícula apriete,
                              Hasta dejarlos exprimidos,
                              La muchachada, ALBICELESTE

                              Jamás caerán rendidos. No piensen,           
                              Que se ha ido pues ya pronto volverá,
                              El Primer Campeón Intercontinental
                              De Clubes, para que la hinchada

                            ¡Con un grito de Corazón!, nos haga oír:
                                           ¡RACING CAMPEÓN!

            Si alguna vez se fue a la vez a la B, supo volver por sus fueros.

                          Es que RACING CLUB de AVELLANEDA,

                                                        Más que

                              ¡UNA PASIÓN! es:¡UN SENTIMIENTO!

  
Enrique García


Pedro Ochoa

Juan José Pizzuti
Omar Corbatta
                             

viernes, 29 de julio de 2011

AMIGOS. ¡FELIZ FIN DE SEMANA!

A mis amigos


En estos tiempos difícles que corren, decidí acercarles a través de esta maravillosa canción -tal vez una utopía-, toda mi estima. Si es así -utópica-, yo de todas maneras creo en ella. 
Les dedico a ustedes, la siguientes hermosuras: letra, música y voces.
Va desde mi corazón, con todo el cariño del que soy capaz.
Besos para ustedes,
Alicia :)
                                                                                                  Perhaps love  -  Tal vez el amor
                                                                                                 Plácido Domingo -  John Denver
   
¡Adelante! el imperio del Amor, en sus diferentes variantes: por los hijos, la familia, la pareja, el prójimo, los amigos, la solidaridad, la comprensión, la tolerancia, etc. Por sobre el culto al odio, la desidia, el retorcimeinto, la egolatría, la indiferencia, la soberbia, la falta de humildad, el ansia desaforada por el poder omnímodo,  etc. 
Algunos creemos todavía, que esto, es posible. Es probable que sea así nomás; porque sino hubiese personas que lo creyesen, el mundo -que estuvo a punto, varias veces de volar por lo aires-,  ya se hubiera destruido. Esperemos, que esa posibilidad esté lejana.  Ojalá, que la gente que apuesta por la vida sea más, que los que se juegan por la destrucción; cual fuere, el rango de la misma.                                

jueves, 28 de julio de 2011

Y YA NO DUELE - C/Adela


Cuatro palabras son las que me atan a tu recuerdo. Sólo cuatro. Ya no te amo. Duele.

Llegó el olvido a golpear mi corazón y al verte no te reconoció, yo contaba los minutos. Sesenta. Una hora te tomaste, mientras que con monosílabos mezquinos para extender el tiempo de sufrimiento, me dejabas. Recordé los años de engaños, fueron siete.

Uno a uno los conté. No podía creer cómo habías logrado estar a mi lado fingiendo, sin remordimiento alguno, y yo sin saber. Duele.

Hasta que te vi. Fue en la madrugada del sábado veinte de julio. Cinco campanadas daban la hora, las mismas que marcaban tu indecisión. Miedo. Tuviste miedo que te viera cómo lo besabas. Y te vi. Y me quedé pensando ¿cómo seguir adelante después de lo que había pasado, de lo que había visto?

La calle desierta, nuestro auto era el único testigo mudo de tu canallada. Nunca me habías besado así, tus manos lo recorrían acariciándolo una y otra vez descubriéndolo. Duele. A mí ya me conocías. Tus manos, mías. Cuando pegábamos los cuerpos haciendo de los dos, uno. Tres años, los primeros, fueron de amor sensual y eterno. Prometiste.

¿Amor?... qué digo amor. Tal vez nunca lo fue de tu parte. Sólo contaba el mío, incondicional, dando sin esperar.

Recuerdo que riendo te decía: -¿sabés que mi amor va a ser eterno? ¿Querés que te diga cuántos años te amaré así, de la misma forma? Cien.

CHAMUYO EN LA MALAFIA

-Después de abrir la puerta… El Paquete no lo podía creer.
-¿Lo qué?
-¡Que Mal Aliento, veía!... ¡¿Te da cuenta, Chino?!
-¿En serio me lo decí, Vieja?
-¡Sí, hermano! Mal Aliento veía dispué de lo que le había hecho El Paquete, y estaba muy shusheta, con un jetra de prima, bobo y zarzo de oro, parado en la tapuer enfrente del quía, con un bufoso en la mano, y mirándolo con una sonrisa que daba pavura… daba. Dispué de la biaba del quilombo, Mal Aliento se la tenía jurada, y lo agarró en orsái.
-¡Oidioca!... ¿Y El Paquete?
-El Paquete se quedó helado. Ademá, Mal Aliento no venía solo, traía de laderos a Manopla, Quince Puntos, y Entrecejo.
-¡No me digá!
-¡¿Te imaginá el julepe, Chino?!
-¡Ah, no!... ¡Ja!... El Paquete se habrá cagado en las pata.
-¡Qué te parece! A lo primero manoteó el naife, pero denseguida se vio finado y se pegó un zogaca de la puta madre. Salió rajando pa´l fondo. Los tacos de los timbos le pegaban en el orto… le pegaban.
            El Chino y La Vieja, dos ladrones de poca monta que vivían en los suburbios de Buenos Aires a mediados del siglo veinte, hablaban sobre lo ocurrido noches atrás, en el aguantadero que El Paquete -jefe de una famosa banda de malvivientes- tenía en el barrio de San Telmo.
            Tres años antes, en la puja por prevalecer en los negocios de la prostitución y del juego clandestino de la zona, El Paquete y su gavilla le habían propinado una paliza descomunal a Mal Aliento -cabecilla de una pandilla rival- quien a consecuencia de un brutal golpe de cachiporra terminó perdiendo la vista. En aquel momento lo sorprendieron saliendo de un prostíbulo acompañado por Sonia, la ramera que gozaba de las preferencias de Mal Aliento a la hora de encamarse con una de sus chicas, y después de la golpiza, creyéndolo muerto, lo dejaron tirado sobre el adoquinado del callejón que daba a los fondos de Séxodos, el prostíbulo en cuestión. A la meretriz la dejaron ir.
            En el hampa pronto se supo que Mal Aliento estaba vivo, pero al quedar ciego perdió su poder, y pronto desapareció misteriosamente. Jamás se lo volvió a ver, y tanto la policía cuanto los hombres de El Paquete, fracasaron estrepitosamente en el intento de conocer cuál era el paradero del delincuente venido a menos. La primera, para echarle el guante aprovechando su decadencia, y los segundos, para eliminarlo definitivamente.
            Por su parte, Mal Aliento viajó a Europa acompañado por Aguarrás, su segundo, y con el dinero mal habido que había acumulado por años, pudo pagar una operación y un costoso y largo tratamiento que casi milagrosamente le devolvieron la vista. Una semana antes de aparecérsele a El Paquete, Mal Aliento había regresado a Buenos Aires, saboreando de antemano el dulzor de la venganza.
-¿Y qué pasó después, Vieja? - preguntó El Chino.
-El Paquete quiso despertar a Pechito, El Camba, y Acoplado, que apoliyaban de lo lindo en la zapie de atrás, pero la gente de Mal Aliento los cachó en las catreras... No le dio tiempo a reaccionar y los pasó a mejor vida. Dispué, Mal Aliento, llevó a El Paquete de los pelos hasta la burra, se la hizo abrir, y le afanó toda la biyuya… le afanó.
-¿Era mucha guita, che?
-Dicen que había má de veinte tocos.
-¡Sandié!
-Dispué, Mal Aliento le encajó a El Paquete un ñoqui que casi le vuela la sabiola.
-¡Flor de menesunda en la que estaba metido El Paquete!
-¡Y no!... En un momento el gilberto ese quiso pirar, y Mal Aliento que ya estaba estrilado lo enfrió de un tiro… lo enfrió.
-¡A la marosca!
-Dispué, Mal Aliento prendió un faso, y le dijo a Quince Puntos que en señal de burla al sobrenombre del fiambre, hiciera con él un paquete y lo dejara en el adoquinado del callejón, atrás de Séxodos. Acto seguido salió a la yeca, subió a un bote chiqué donde lo esperaba Aguarrás haciendo de campana, y esa misma noche se piantó para Rosario, donde ahora actúa su gavilla. Al tomuer lo encontró un caferata que había salido de la leonera con la condición de laburarla de ortiba de los tiras. Ahora el cuerpo de El Paquete está en la fiambrera judicial.
-¿Y cómo te enteraste de todo, Chino?
-Me lo batió un chitrulo contamusa. Primero no lo creí, pero dispués me lo confirmó Manón, la papusa brava que vive en el yotivenco mistongo de la calle Garay. A ella se lo contó la madama del quilombo.
-¡Mirá vo al sofaifa este! Tantos años buscándolo la yuta, y lo viene a encontrar muerto en el callejón.
-¡Te imaginás al taquero! Dicen después de abrir el paquete, no podía creer que adentro estaba El Paquete… no podía.
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VOCES LUNFARDAS

¡A la marosca!: expresión             Mistongo: pobrísimo, miserable.
de asombro.                                  Naife: cuchillo.
Afanó: robó.                                   Ñoqui: trompada.
Aguantadero: escondite.               ¡Oidioca!: interjecc. ¡Dios mío!
Apoliyaban: dormían.                     Orsái: mal parado. Fuera de     
Batió: dijo, alcahuetó.                    lugar. Mal ubicado.
Biaba: paliza.                                 Ortiba: soplón.
Biyuya: dinero.                               Orto: ano, culo.
Bobo: reloj.                                    Papusa: Muy linda.
Bote: automóvil lujoso.                  Contamusa: mentiroso.
Bufoso: revólver.                           Quía: despectivamente, persona
Burra: caja fuerte.                         de la que se habla.
Cachó: tomó, sorprendió,             Quilombo: prostíbulo.
encontró.                                       Paquete: engaño. Hacer el
Caferata: proxeneta.                     paquete, embaucar.
Camba: vesrre de bacán.             Piantó: se fue.
Campana: ayudante de un            Pirar: escapar.
ladrón, que está alerta con el        Prima (de): de primera calidad.
propósito de avisar si algo            Rajando: corriendo. A la carrera.
anda mal, viene la policía, o          Sabiola: cabeza.
cosas por el estilo.                        ¡Sandié!: expresión de  
Cagazo: susto                               asombro.
Catrera: cama.                              Shusheta: elegante.
Chamuyo: conversación.              Sofaifa: en forma despectiva,
Chiqué: aparatoso, ostentoso.      individuo.
Chitrulo: tonto.                               Taquero: comisario.
Gilberto: deformación de gil.         Tapuer: vesrre de puerta.
Guita: plata, dinero.                       Timbo: zapato. Vesrre de botín.
Encajó: dio.                                   Tipo: hombre.
Enfrió: mató.                                  Tiras: policías.
Estrilado: enfurecido.                    Toco. Fajo de billetes.
Faso: cigarro de hoja.                   Tomuer: vesrre de muerto.
Fiambre: muerto.                          Vesrre: revés.
Fiambrera: morgue.                      Yeca: vesrre y deformación de
Jetra: vesrre de traje.                    calle.
Julepe: miedo, susto.                    Yotivenco: vesrre y deformación
Laburarla: trabajar.                        de conventillo.
Leonera: calabozo colectivo.        Yuta: cuerpo de policía.
Madama: mujer regente de           Zapie: vesrre de pieza. Dormitorio.
un prostíbulo.                                 Zarzo: anillo.
Malafia: malevaje.                          Zogaca: vesrre de cagazo.
Menesunda: embrollo.
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¡Hasta el próximo cuento!

miércoles, 27 de julio de 2011

BORRACHO

Tengo un amigo que se lo pasa mandándome mails en cadena, que en la mayoría de los casos borro sin leer. La providencia hizo que leyera el que transcribo a continuación, porque realmente pinta la actualidad de nuestra Argentina a la perfección. Aquí va:
                          
Anoche soñé que un funcionario  del gobierno irrumpía en el directorio de una empresa privada con guantes  de box, y que los narcos cargaban droga en un aeropuerto  militar, y por si fuera poco, que un empleado del gobierno robaba el dinero  del viaje de la presidenta.
Pero además soné que un sindicalista argentino amenazaba a Suiza con una huelga en Argentina, que Plácido Domingo trataba de resolver un conflicto  gremial, y que una ministra escondía bolsas con dólares y euros en el botiquín del baño de su despacho.
Y eso no es todo, también soñé que la Universidad Nacional de La Plata distinguía a Hugo Chávez por su decidido apoyo a la Libertad de Expresión, y que un ex-presidiario se convertía en súper millonario haciendo planes de vivienda truchos con plata del estado, y también que un juez federal de la nación se declaraba gay y se paseaba medio desnudo en un corso de Gualeguaychú.
Tengo que dejar el chupi, ¡¡¡porque estoy soñando demasiadas boludeces!!!

MICRORRELATOS

El sueño
Soñó que volaba. Sintió angustia. En el vuelo pasaba peligrosamente entre edificios. Hasta que apareció uno que no pudo esquivar. -- Es el segundo, hoy -- dijo el forense --: se quedó dormido al volante.

El bote
En la mitad del río, le dio una puñalada y lo tiró al agua. --Ya no me vas a joder más--le gritó al cuerpo que se iba flotando. ¡Todo este contrabando para mí solo!--pensó, contento, mientras sin él darse cuenta el bote había cambiado de rumbo y ahora se enfrentaba al remolino.

Me gustaría que compartieran el microrrelato premiado en http://revistamicrorrelatos.blogspot.com

martes, 26 de julio de 2011

SAN LORENZO DE ALMAGRO



Nos dicen LOS CAMBOYANOS,
Sin ánimo de ofender,
Podemos jugar al fútbol,
Créanme hasta sin comer,

Nos dicen LOS CARASUCIAS,
AZUL GRANAS y FORZOSOS
GAUCHOS, CUERVOS y hasta SANTOS,
Jugamos como campeones,

Y somos LOS MATADORES,
Arrasando cual  CICLÓN
En nombre de SAN LORENZO
¡La mejor institución!


27-6-2011

Fútbol Argentino. "Fútbol para todos"...

Tengo la certeza de que el fútbol es algo muy parecido a la vida misma.  Dentro de la cancha y fuera del verde césped, mirando el proceder de jugadores, periodistas, hinchas, policías, jueces, políticos, barras, y dirigentes, entre otras muchas cosas nos encontramos con heroicidad, violencia, camaradería, atropellos, júbilo, injusticias, amor, egoísmo, trabajo, desprecios, sabotajes, agitación, negociados, vergüenza... Por supuesto, en cada asociación de fútbol, este deporte se verá inmerso en las características especiales del pueblo al que representa, pero irremediablemente, insisto, será algo muy parecido a la vida misma.
Dicho esto y yendo concretamente a la Asociación del Fútbol Argentino, quiero detenerme en tres palabras utilizadas en el primer párrafo de esta nota, que tienen estrecha relación con nuestra benemérita AFA: dirigentes, políticos, y vergüenza.
Siempre sostuve que esta asociación debió llamarse “Asociación Argentina de Fútbol”, y no “del Fútbol Argentino”, pues no era el nuestro un fútbol especial y distinto al del resto del mundo, pero hoy veo amargamente que estaba en un grandísimo error, pues nuestro fútbol sí es diferente a los demás, y lo es porque no hay en él la más mínima seguridad jurídica, imbuido de todos los males de la sociedad a la que representa.
Digo esto porque hace más de dos décadas, en oportunidad en que uno de los grandes del fútbol argentino, el Club Atlético San Lorenzo de Almagro, hiciera los méritos necesarios para descender de categoría, la AFA rápidamente invento lo que se dio en llamar “promedio para el descenso”, con el exclusivo propósito de evitar que otro club grande, en aquel caso River Plate -ya favorecido por la tristemente célebre junta militar, cuando le reconstruyó el estadio para el mundial 1978- cayera a la categoría inferior. Lamentablemente para los intereses de la AFA, el “infalible” promedio salvó a River Plate pero condenó a Racing, el segundo grande que bajó a la primera B.
El famoso promedio de los descenso fue a todas luces injusto, máxime con los equipos recién ascendidos, y en consecuencia resultó cuestionado por jugadores, periodistas, hinchas, policías, jueces, políticos, barras, y dirigentes, sin embargo, perduró por muchos años hasta que la diosa fortuna hizo que River Plate fuera la víctima de aquello que años antes había sido inventado para salvarlo. Así pues, su flaco promedio lo lanzó por un tobogán que irremediablemente lo condujo a la segunda división. ¿Justicia?...
Ahora, con River Plate en la B Nacional, los mismos hombres que inventaron el injusto promedio para los descensos, deciden reorganizar los campeonatos del fútbol argentino, aboliendo los promedios y decretando que el año próximo se fusionarán la B Nacional y al primera división, con el ascenso por decreto de 16 equipos de la segunda categoría, beneficiando por tercera vez a River Plate, y quieran o no reconocerlo los mentores de este cambio, ese y otro más es el propósito de la reorganización del fútbol argentino. Algunos sostienen creyendo que la gente no piensa, que se tomó esta medida para salvar a otros equipos importantes, hoy con bajo promedio, pero si esa hubiera sido la intención, con eliminar los promedios a partir del próximo campeonato hubiera sido suficiente, de manera que ese argumento es sólo una falacia. La finalidad (acompañada por otra) es devolver a River Plate a la primera A, y al “fútbol para todos”, del que sacan provecho los políticos, se perjudique quien se perjudique, sea justo o no lo sea.
La conclusión de todo este circo me lleva a las tres palabras que mencioné antes: dirigentes (los de la AFA), políticos (los que gobiernan el país), y vergüenza (la de todo el resto). ¿Por qué?... por lo siguiente:
1-El famoso “fútbol para todos”, que debería llamarse “fútbol que pagamos todos”, le costaba antes a los flacos bolsillos de los argentinos, algo así como 600 millones de pesos, ahora pasará según los cálculos preliminares a costar 1.500 millones, y el negocio que esto representa es "la otra" finalidad de la que antes hablaba.
2-A pocos días del cierre de libro de pases, hubo instituciones -entre ellas el River Plate en bancarrota- que gastaron fortunas para reforzar sus equipos, inútilmente a la luz del cambio que se avecina, pues no habrá descensos en la primera A, y ascenderán en malón sin mérito deportivo algunos 16 equipos de la B Nacional -entre ellos River Plate.
3-Hubo jugadores profesionales que sacrificaron dinero y rescindieron importantes contratos para regresar a River Plate, con el único propósito, inútil ahora, de ayudarlo a volver al círculo privilegiado del fútbol argentino. El equipo de Nuñez ascenderá “por decreto”.
4-El fútbol argentino ha dejado de ser un deporte, para transformarse en un nido de delincuentes ávidos de continuar utilizándolo para llenar sus bolsillos, y hacer populismo barato, demagogia barata, y política barata. Aunque... vuelvo a equivocarme, como cuando pensé que el nombre de la AFA estaba mal puesto. Los políticos y dirigentes usan al fútbol para hacer populismo caro, demagogia cara, y política cara. Cara para todos aquellos que alguna vez pensamos que el fútbol argentino era otra cosa.
¡Sí, sí! está muy bien puesto el nombre de la institución que tan bien representa a nuestra sociedad: Asociación de Fútbol Argentino...

DESANDANDO

Cuando lo supe creí que no me afectaba por tanto que lo había supuesto o intuido presentido, qué se yo; quizá fuera cierto que los mecanismos de defensa se disparan sin que nos demos cuenta para que el golpe no se sienta.
Signos, símbolos, síntomas y sé que si hubiera estado con otro ánimo, similar al que solía, ese de jugar con las letras, al hecho de que cada una de esas palabras, comenzase con la ese y la i, le habría dado una connotación positiva; pero esos tres si desenlazados pero correlativos eran lo más negativo que podía sucederme, por mucho que lo hubiera presentido.
Me fastidió que Valentina lo supiera, que Ezequiel lo supiera. Que Andrea lo supiera. Me desequilibró, sí, más que la cuestión inevitable, me fastidió que lo supieran e hicieran como que ninguno sabía nada.
Pensé en hacer una reunión en casa a modo de despedida. Y me imaginé recibiéndolos parada en la puerta y sonriente.
Pensé en escribirle a cada uno.
Pensé en escribirles un texto a los tres, que en definitiva, estaban actuando en bloque.
Pensé en seguirles ese juego que habían inventado, ese maldito juego en el que no se habla de lo que se tiene que hablar.
Pensé sin saber para qué, pero lo pensé, en ir caminando a la iglesia después de más de veinticinco años.
Pensé en pedirle a alguien que me llevara al campo de Jeremías.
Pensé en la amistad en abstracto, y no le encontré sentido alguno.
Pensé en mi amiga Valentina, en mi amigo Ezequiel y en Andrea. Y los sentí lejos y alejándose.
Pensé en Yamil que ya no estaba y en cómo lo hubiera necesitado.
Pensé en qué hacer, en cómo seguir.
Pensé en mí y ya no pude evitarlo, me proyecté en lo que venía negando, en mis evasiones tan necesarias y al mismo tiempo tan poco suficientes para no sentir.
Sentí que nunca nada había tenido sentido, que el sentido era también un invento con el que a veces se transita, cuando habiendo tenido piernas, se puede caminar.
Sentí que me mataba el impulso, las ruedas y los frenos. Sentí sabiendo que siempre había querido volar. Sentí la lasitud de la lluvia, lo efímero del granizo, el bullicio viscoso y por fin, la densidad de la vereda.

Fin

lunes, 25 de julio de 2011

PREMIADOS

Teresita (ganadora) y Osvaldo premiados en un concurso internacional de microrrelatos. Es un orgullo para el grupo. Ver detalles en http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/

¡FELICITACIONES A LOS DOS!

CASINO

COLORADO EL 23

Pasó mucho tiempo. Ahora volvió a entrar. Para demostrarle que lo había derrotado. No apostaría. Sus ojos verdes eran cautelosos. "Él”, asechaba.
En el bar pidió un güisqui, y luego fue a apoyarse contra una mesa de ruleta vacía. Disfrutaría del show musical, atento al ataque del maléfico "Señor del Casino".
Al tiempo llegó el “Amo” del lugar. Sus ojos rojos desafiaron a los verdes de la antigua presa. Habilitó la mesa y echó a correr la bola. Ella y la ruleta giraban describiendo círculos ilusorios de direcciones opuestas e intenciones coincidentes.
“¡Colorado el 23!”, dijo el Amo de los ojos rojos cantando el número que siempre jugaba su rival de ojos verdes. “¡Colorado el 23!”, insistió con la segunda bola. “¡Colorado el 23!”, machacó con una tercera...
Dos horas después, la presa partía vencida. Ya en su auto, miró el espejo retrovisor y vio un par de ojos rojos. Giró furiosa, vengativa, pero el asiento posterior estaba vacío. Entonces, lentamente volvió a observar el cristal, para encontrarse con un par de sometidos ojos rojos... antes libres y color... verde.

LA BOLA BLANCA

Saltó de la ruleta -yo había perdido todo-, me pegó, y sentí que se devoraba mi dignidad. Sobre el piso aumentó su tamaño al de una pelota de básquet y comenzó a perseguirme. Me asusté. Advertí su insatisfacción. Corrí entonces hacia la salida arrojando a su paso mi reloj de oro y la alianza de casamiento. Los embuchó y creció más. Con torpeza dejé caer las llaves del auto que le sirvieron de tónico, e irracionalmente llegué hasta el coche, pero ella apareció para comérselo. Mi negocio estaba a tres cuadras y fui hacia él en busca de la camioneta seguido por la bola. Ella masticó el local pero pude huir. Necesitaba un refugio. Persiguiéndome, veinte minutos más tarde la esfera gigantesca engulló mi casa, y media hora después mi fábrica. Desesperado tomé la ruta y aceleré hasta quedarme sin nafta. Bajé de la camioneta mientras la bola la tragaba y corrí, pero caí tras doblarme el tobillo. Ahora estoy a su merced. Se detuvo ante mí... Me observa... Disfruta... No sé qué más querrá. Sólo me queda la vida.

EL ZOOLÓGICO

Observándolo todo, él decía:
- El zorro fuma su habano y se retuerce los bigotes al tiempo que cuenta las fichas que ganó en la última bola. Su sonrisa muestra un destello de luz en el colmillo izquierdo. El chancho en cambio seca su transpiración hedionda y maldice al 26, que no salió en toda la noche y lo está llevando a la bancarrota. El caballo corre de un lado a otro del casino jugando en varias mesas, perdiendo en unas lo que gana en las otras. El mono grita, habla con todos, molesta, opina, y no juega nunca. La jirafa parece estar en otro mundo, va y viene con aire distinguido estirando su cuello para chusmear, pero no dice una palabra. La gata joven y tramposa le hace arrumacos al viejo elefante que pone y pone todos los tiros, sin acertar nunca. La urraca y el cuervo...
Repentinamente, alguien interrumpe al solitario orador...
- ¿Qué decís, Cacho?... Zorro, chancho, caballo, gata... ¿Te volviste loco?.
- ¡Loco no, Beto!... ¿Te fijaste cuánto espécimen raro hay aquí?... ¡Decime si esto no parece un zoológico!.

EL SEÑOR CERO 

Era cincuentón y solitario. No vivía en la ciudad. Lo llamaban El Señor Cero. Durante doce años, cada 30 de noviembre llegaba al casino a las once de la noche para ejecutar una especie de rito: en la misma mesa de ruleta, jugaba un pleno al cero, y cuando salía el número ganador, se marchaba silenciosamente. Corrían muchas historias sobre él, pero nadie sabía por qué lo hacía.
Aquella noche repitió la ceremonia, pero esta vez ocurrió lo que sólo había sucedido en una oportunidad, doce años atrás: el croupier cantó cero, y pagó su apuesta.
Más tarde, en la calle, un mendigo con 36 fichas en su mano, contaba que luego de regalárselas, El Señor Cero había caminado unos metros, y tras mirar al cielo sonriente y exclamar, “por fin me aceptaste Señor”, se había descerrajado un tiro.
Doce años atrás - ahora se sabe - después de acertar el cero, él siguió jugando para aprovechar la buena racha, mientras su mujer y su hija, aburridas, dejaron el casino y volviendo a casa, hallaron la muerte en un terrible accidente carretero.

JUEGOS INOCENTES

No lo hacían por dinero. La única ambición era divertirse sanamente, y los entretenimientos propios del casino eran allí despreciados.
En un rincón se jugaba a la bolita en medio de cierto bullicio ensordecedor, y el peligro de romper algún cristal estaba latente, aunque el riesgo valía la pena. En otro, las piruetas de los dados buscaban a la esquiva generala que seguía negándose. En medio del salón, se hacía gala de habilidades para el chinchón, la escoba de quince, el culo sucio, el jodete, y la casita robada. Recorriendo aquel lugar, podían verse partidas de ta te ti, tejo, dinenti y tapadita.
Durante horas todo fue júbilo, pero repentinamente, el puntual reloj de pared dio la voz de alarma y la joranda lúdica terminó rápido. Fue el único momento de tensión entre los participantes. Debían moverse con prisa y todo tendría que quedar ordenado. Así fue que las barajas, dados, fichas, bolas, y cospeles, se acomodaron en sus puestos en un tris. El tiempo de la inocencia había terminado, pues el casino de la ciudad volvía a abrir sus puertas...

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Dinenti: conocido también como payana.

 
UN CURA, UN DADO Y, LUCIFER
            
En el casino de la ciudad, el padre Antonio -que había dejado su sotana en la iglesia del pueblo- se paseaba nervioso tras perder el dinero que el gobierno le diera por el subsidio de enero. El juego era una válvula de escape para su reprimido instinto sexual, que provisto por Dios, la iglesia ignora en el cuerpo de curas y monjas.
Repentinamente, las luces se apagaron y todos allí quedaron estáticos, mientras la figura de Lucifer surgía frente al cura. Una luz roja salida quién sabe de dónde, los iluminaba...
-¿Quieres recuperar el dinero, Antonio?     
-¡Claro!
Mágicamente, una mesa de tapete rojo apareció entre ellos. El diablo echó un dado... Seis.
-Será mi número -exclamó- Con cualquier otro recuperarás el dinero. Si pierdes, mía será tu alma.
-¿Con cualquier otro?          
-Sí.
Antonio dudó, pero obligado por las circunstancias levantó el dado y lo arrojó sobre el tapete...
-¡Cuatro! -gritó eufórico- ¡Gané!
-¡Nooooo! -contestó el demonio sonriendo- Ese no es un número, Antonio. Sólo son cuatro puntitos. ¡Ya vendré por tu alma!.
Y las luces del casino volvieron a encenderse...
---ooo---
¡Hasta el próximo cuento!