lunes, 12 de septiembre de 2011

RECUERDO A BB LA OTRA - c/Adela

Recuerdo a BB siempre de buen humor. Aún en los momentos difíciles la risa se perfilaba en su rostro, los ojos de un verde claro sometían al que la miraba. Su cuerpo delgado mostraba formas perfectas. Vestía a la moda. Faldas ajustadas y cortas dejaban ver sus torneadas piernas, que, apoyadas en tacos altos y finos, hacía más llamativo su contoneo al caminar. En un estilo muy de ella; pasos breves y seductores, aunque premeditados.
Recuerdo que cuando íbamos a bailar me decía: -¿Ves ese rubio que está en aquel grupo? Bueno, en menos de diez minutos me lo levanto. Sabía que así sería, ella clavaba su mirada en el susodicho, y ya estaban bailando. Cuando volvía con una sonrisa triunfal, tenía arreglada una cita.
Recuerdo nuestra amistad. Pasamos la niñez y parte de la adolescencia juntas. Vivíamos en el mismo edificio, nos llamábamos por el hueco que dejaba ver su departamento en el primer piso. Las charlas duraban horas, no había secretos entre nosotras. Juntas estábamos bien. Sin duda era mi mejor amiga. Con el tiempo las ocupaciones de ambas y sobre todo su ambición sin límites en la que priorizaba su trabajo, hizo que nos fuéramos distanciando.
Recuerdo la última vez que nos vimos, fue en mi casamiento, nos prometimos llorando que nos encontraríamos para charlar, como antes. No fue así, no la vi más. Pasaron muchos años, nuestras vidas tomaron rumbos diferentes. Para mi sorpresa una tarde me llamó por teléfono para encontrarnos. Había conseguido mi número y no quiso esperar más. Quedamos en reunirnos durante la semana. Nos despedimos con la emoción contenida y la urgencia por vernos.
Recuerdo que elegí muy bien la ropa, me esmeré en peinarme y maquillarme, sabía que BB era más bonita que yo, siempre lo había sido, pero quería causarle buena impresión. El lugar del encuentro fue en una confitería de la esquina de su casa, a las seis de la tarde. Llegué puntual, ansiosa por verla. Mis ojos recorrieron las mesas, pero no la encontré. Pensé: Ya va a llegar. Cuando estaba por sentarme el mozo me indicó que alguien me llamaba. –Es una señora que dice ser su amiga. Me acerqué hasta el lugar, la impresión fue tan fuerte que no supe qué decir. Ella se paró con esfuerzo diciendo: – ¡Hola, soy Beatriz!... ¿No me conocés? Ante mis ojos vi una mujer mal vestida, con el pelo recogido en un rodete, y un cuerpo que evidenciaba el descuido del desamor.
Recuerdo que no solo no la conocí sino que empecé a buscarla con desesperación. Primero en los ojos; el verde claro se había apagado, ya no brillaban y parecían cansados. Luego en su risa; un rictus de amargura se dejaba ver en su boca que apenas sonreía, más tarde en su voz; ya no era cristalina, sino más bien gruesa y tosca producto del cigarrillo, según pude ver después. Nos sentamos, comenzó a hablar. Toda su conversación era un largo y lastimero quejido. Se quejaba de estar sola, se quejaba de sus hijas, se quejaba, se quejaba, se quejaba…En tanto yo la seguía buscando, ya sin escucharla, sólo oía una voz monocorde, sin matices. Esa no era BB, no solo por su ropa, su pelo, su sonrisa, sus ojos. No era ella quien hablaba sin parar, con frases incoherentes. En qué lugar había dejado sus amenas charlas, su seducción, su belleza natural, su glamur y toda ella.
Recuerdo que…no, no quiero recordar, me produce una profunda pena. No era esta la BB que había guardado celosa en mi memoria.
No la volví a ver. No quise seguir buscándola. Preferí dejarla en el recuerdo, además… ya no la encontraría jamás… ni ella a mí.

4 comentarios:

Daniel Angel Ríos dijo...

¡A veces el tiempo!... ¡A veces el tiempo!...
Lo más seguro es siempre el recuerdo. Leía tu cuento y mientras lo hacía venían a mi mente algunas personas que han pasado por mi vida.
¡Sí!... Lo más seguro es el recuerdo, y prefiero quedarme con eso.
Me gustó este cuento descarnado. Está muy bien escrito.

Nuria dijo...

Iris, qué conmovedor.
Tristemente cierto. Bello, en su escritura descarnada y tierna a la vez.
¡Muy Bueno!

Beso,
Ali.

Iris Leda dijo...

No hice más que contar lo que me pasó hace dos años. Terrible.

Gracias Daniel, gracias Nuria.

Un bf.
Iris.

Adela Inés Alonso dijo...

Fuerte Iris.Muy fuerte. La vida a veces es benévola, pero otras aplasta con ensañamiento. A veces el azar, otras las decisiones propias y el mundo gira sin parar y creo que no sabemos en qué puntito del círculo estaremos algún día. Porque nos guste o no,el paso del tiempo lo único que asegura es un signo de interrogación.

Muy tristón Iris.

Un beso,
Adela