Aquellos tiempos, todos los tiempos.
Él avanzaba midiendo sus pasos sobre la arena vasta que le mostraba el desierto.
Levantó la vista, el cielo era de un azul perfecto; estaba vestido con un sol implacable que se hundía en el amarillo del suelo. La desesperación de buscar, y no hallar respuestas le hicieron brotar lo que tal vez, fuera lo único y último húmedo que sintiera su cuerpo; dos goterones en forma de lágrimas insurrectas. Farragoso era el terreno. Se advertía que sus lomadas corcoveaban en forma de dunas arrastradas por el viento fiero.
Sé preguntó quién era y qué hacía allí en medio de la amplitud del encierro. La esterilidad del silencio, no le brindaba respuestas.
Rasgó más en su interior y vio un hueco, se cayó en ese pozo oscuro, y arañó desde dentro las paredes de su pecho. “Estoy seco se dijo, me estoy muriendo”.
Una mínima luz pareció asomar entre sus párpados descosidos de sigilos. ¿Era el reflejo de un oasis en medio del negro? ¿Era un delirio quizá?, sin embargo, un susurro acompañó una última exhalación. Para el recorrido íntimo que intentó hacer antes de sus minutos finales, no le alcanzó el boleto. Fue realizado a destiempo. El añil fue mutando, el oro se volvio pardo. Huyó su energía hacia un plano flaco.
Le quedó así, pendiente el balance de su existencia.
Por el camino seguían transitando otros seres: en la luz, en las tinieblas, en la alegría o en el dolor más artero. Él se desplazó en su momento: entre el calor, el frío, las luces y las sombras; como todos, como nadie.
Octavio, vivió como quiso pero no pudo evitar morir así, de pronto, sin haber liquidado sus cuentas pendientes. ¿Pero quién puede morirse perfecto?

3 comentarios:
¡Qué buena pregunta, esa del final!
Morir perfecto...
Nadie puede morir perfecto, porque imperfectos somos todos los seres humanos, y quien pretenda morir perfecto estará demostrando en su pretensión, su propia imperfección al querer lograr lo imposible.
Me gustó el cuento y la idea.
Me encantó Alicia, el fondo, en ese recorrido casi infinito,el repaso de la vida. Y también me encantó la forma de decir.
La pregunta, todo un hallazgo, para mí.¿Quién puede morir perfecto? Quizá, sólo pueda aquel que haya podido vivir en la perfección. ¿Existirá?
Un beso,
Adela
Creo que nadie puede vivir o morir perfecto. Es que surge de inmediato la pregunta ¿existe la perfección?...
Un relato que bucea en el alma del individuo buscándose sin encontrarse. Me super gustó Ali.
Un bf.
Iris.
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