Mis anteojos de miope se caen de la mochila al sacar las llaves para entrar; el ruido de vidrios aplastados por mi propia bota me hace volver a la realidad de este martes largo que sí, se apagó el domingo, después de haberse consumido durante cuánto tiempo… No lo sé.
La oscuridad cede ante la hazaña de las estrellas y el ánimo plateado de la luna traza un sendero ya conocido, complicando la noche, única amiga fiel de la razón que, obstinada, tanto se aleja del buen juicio y no logra separar el presente de lo que pasó y pasaba.
Hoy es veinte de mayo y huele a humo de hojas quemándose en las zanjas. El viento nocturno y otoñal de este pueblo, arrastra desde el campo y desde los caseríos, la tierra finita de las calles formando un remolino seco, otra vez, en esta esquina. Las pocas viviendas de las cuatro manzanas que aquí desembocan, no han variado. Y quizá yo tampoco, y es por eso que vuelvo, o por el deseo de sentir que nada cambia, queriendo ignorar el fluir continuo de las aguas del río, desconociendo al gran Heráclito, y de paso olvidándome, para intentar olvidar.
Las puertas oscuras de madera entornadas, los vidrios quebrados que adivino, nadie ha deseado cambiar, concuerdan con los sonidos apartados de los cubiertos siempre resistentes en una mesa en la que se está cenando. Y sucede una noche más, donde hasta la rutina de los chistidos agudos reclamando silencio y el ladrido constante del perro de Sil, se confunden.
No hablar del pasado, para disfrutar el presente. No preguntar, para contentarse. Contentarse por lo que no se dice, con lo que se oculta. Recrear sin palabras que comprendan el antes para conformar un presente sin hilos, entonces sin nudos, entonces sin cortes. Conducen los hilos.
Hacer desacontecer el antes y borrarlo, como cuando el amor se va y deja ese sabor amargo, vacuo y quieto muy dentro, por todo lo que en el pasado, ha sido.
3 comentarios:
Tu escrito, que del olvido trata, me hizo recordar dos frases, una de José Hernández, “sepan que olvidar lo malo también es tener memoria”, y otra de Secretán, “podemos ser felices en la medida en que sabemos olvidar”.
Muy buenas las frases, y muy buena tu creación.
DEBEMOS OLVIDAR PARA VOLVER A APOSTAR, SINO CÓMO SE HACE...
EXCELENTE AMIGA UN ESCRITO CON TU ESTILO ABSOLUTO!!!
BESOS.
El cambio produce miedo por lo incierto. Lo conocido aunque rutinario no sobresalta. Pero el pasado está y a veces demasiado presente. Me super gustó Adeli.
Un bf.
Publicar un comentario