viernes, 24 de febrero de 2012

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El brillo de la luna  que no es su luna,
ni  su brillo,
oculta entre las aguas  su mirada.
La noche de este luto  que no es su luto,
ni  su noche,
sepulta entre las  nubes  sus  palabras.
Las  crestas  de este río que no es su río
ni sus crestas,
naufragan  en sus  puntos cardinales.
El  puente  de  madera  que no es su puente,
ni  su madera,
desvencija   sus  rachas  del destino
La estrella con nombre que no es su estrella,
ni su nombre,
constela  entre  colores de su cielo.
La bruma del verano   que no es su bruma,
ni su verano,
susurra  murmurando su silencio…