domingo, 12 de febrero de 2012

CÓMO VOLVER...

Cómo volver…
Tomo el teléfono, y aunque dentro de mí  sé que es ella, igual atiendo. Y doy por sentado que regresaré apenas pueda. Cuelgo y mirando por la ventana, ajeno a ese paisaje que ante mí se presenta sin capturar mi atención, aunque si lo hace la oscuridad tras las luces, me quedo pensando.
Era una especie de animal cruzando un circulo de fuego, debía volver… los tiempos habían expirado. Mi oasis se acabó, el aire que lento entraba a mis pulmones se despedía, las noches de sonrisas copa en mano también, todo volverá a ser arena golpeando en mi rostro he de regresar a mi desierto. Y lo haré doscientos cincuenta veces más,  aún sintiendo que un perro enfurecido desgarra mi alma, pero a pesar del dolor que me causa, lo haré.
Dejaré aquí mi oasis para cuando el desierto ahogue, cuando el aire se envicie demasiado y el dolor  más que doblar me quiebre.

2 comentarios:

Daniel Angel Ríos dijo...

Me pregunto cuál será el motivo que lo hace volver a su desierto, siendo el desierto algo tan impío. Y más me lo pregunto cuando volverá una y otra vez...
Como sea, si fuera un amigo mío le diría que ya no regresara al desierto. Ningún desierto vale la pena.

Iris Leda dijo...

Bien escrito Merce,me gustó mucho este relato metafórico. A veces la vida te pone en situaciones límites en las que priorizamos lo que sentimos.


Un bf.