jueves, 6 de octubre de 2011

EL CHATO

El Chato, una persona como tantas, como pocas. Si no fuese por su traza, casi diríamos que podia ser invisible ante los ojos ajenos. Lo llamaban así, tal vez, por su escasa estatura o por su cara aplanada de nariz exigua.
Sus habilidades de ratero de poca monta le servían para ver la luz un día más en esa ciudad en descomposición, donde los arcángeles dormían. Era un marginado, un pobre tipo. La violencia, sin embargo, no era su estilo. El ambiente donde se había criado lo marcó como hacienda. Su meta fue siempre: subsistir. Había mucha competencia, y los sitios seguros adonde dormir eran pocos. Chato, acostumbrado a la intemperie del alma, no le gustaban los refugios. Aquella noche, se guareció al amparo de un portón, antes que la inclemencia que avanzaba a grandes trancos bajo la forma irregular de un paño denso, lo alcanzara. Otros desamparados como él, pero -violentos, feroces-, lo vieron tan frágil que corrieron a despojarlo hasta de la mínima miseria que le quedaba. Lo desnudaron y castigaron mientras dormía. Allí quedó sumergido en un pastoso y maloliente charco color morado. De sus cejas brotaron hilillos que corrían veloces atravesándole mejillas y labios. Sus pies encallecidos y sucios, doloridos por los golpes recibidos, se negaron siquiera a sostenerlo erguido como para encaminarse a buscar ayuda; se arrastró.
El hombre, finalmente quedó tirado sobre la vereda salpicada de baldosas que chillaban. Su aliento se escapó, ahora vaga por lugares ignotos. Se convirtió en explorador de las nubes, finalmente pudo desenvolver un hato de paz. Por primera vez, descansó tranquilo.

2 comentarios:

Daniel Angel Ríos dijo...

"Meta de subsistir"... La culpa no es del Chato, pero hablar de esto sería entrar en un tema más político que literario, de manera que dejo lo político y sólo te digo que el cuento pinta muy bien el destino imposible de torcer que padecen muchos hombres en el mundo.
Doloroso pero real.

Iris Leda dijo...

Una historia que duele. Triste ese final que le da paz. Bien escrito Ali, conmovedor y real.


Un bf.

Iris.